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Radio Tv Nuevo Paraguay – La Guerra del Chaco. La Guerra del Petróleo
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La Guerra del Chaco. La Guerra del Petróleo

Ya cuando el Paraguay intentaba levantar cabeza, se presenta de nuevo una guerra orquestada, la del Chaco. Esta guerra también constituye una de las páginas más negras de la historia paraguaya. Se inició en 1932 y se extendió hasta 1935. Eduardo Galeano, en sus “Venas abiertas”, nos ilustra de nuevo: “El petróleo no ha provocado solamente golpes de Estado en América Latina. También desencadenó una guerra, la del Chaco (1932-1935), entre los dos pueblos más pobres de América del Sur: “Guerra de los soldados desnudos”, llamó René Zavaleta a la feroz matanza recíproca de Bolivia y Paraguay.

 

 Causas y consecuencias:

 

El factor fundamental de esta guerra fue el petróleo. Dos empresas extranjeras: la Rochall Dusch (Shell), inglés holandés y la Standard Oil (Esso), norteamericana, utilizaron a dos pueblos hermanos, Paraguay y Bolivia, para sortear suerte sobre la posesión de un vasto territorio perteneciente a Paraguay, y donde había minas de petróleo.

 

Como consecuencias dejó:

 

a) 90.000 ciudadanos muertos, según versiones oficiales, pero 150.000 según datos extraoficiales y miles de heridos.

Julio José Chiavenato[1] al respecto afirma que: “Cuando la guerra concluyó, además de los 353 millones de dólares que costó la lucha, cuya carga empobreció aún más a las dos pobrísimas repúblicas del Paraguay y de Bolivia, quedaba un saldo de 90 mil muertos, según estadísticas oficiales de Bolivia, al decir de muchos observadores militares, ha quedado muy lejos de la cantidad real. Oficialmente, murieron 40 mil paraguayos y 50 mil bolivianos. … hay informaciones que afirman que los bolivianos perdieron más de 100 mil hombres…”

 

b) El incremento de la deuda externa para ambos países. La guerra del Chaco costó en total 352 millones de dólares para ambos países. Bolivia se endeudó con los bancos usureros 228 milones de dólares y Paraguay 124 millones de la misma moneda.

Al respecto, Chiavenato[2] afirma: “Al comenzar la guerra, Paraguay debía, solamente a Inglaterra, más de un millón de libras esterlinas (635 mil provenientes de los empréstitos de 1871/2 y 434 milo de otro empréstito de 1912). Y hablamos de un país con menos crédito que Bolivia, porque su potencial expoliativo –en otros términos, lo que el imperialismo puede robar en el país- es muy inferior. Aun siendo así, aunque sea difícil creerlo, el Paraguay va hacer una guerra en la que gasta, computándose nada más que los costos militares, la fabulosa suma de 124 millones de dólares”.

 

c) Paraguay ganó la guerra pero perdió soberanía sobre la zona petrolífiera del Chaco. El petróleo queda para esso

 

Chiavenato[3] afirma, al respecto,  que: “Paraguay, hipotético vencedor, obtuvo la posesión definitiva de 246.150 kilómetros cuadrados de superficie en el Chaco, .. Pero esto fue una derrota: un acuerdo posterior con Standard Oil impide al Paraguay explotar el petróleo del Chaco hasta el año 2006”.  

 

En otra parte de su investigación, el estudioso brasileño[4] afirma lo siguiente: “Y de igual manera en el Paraguay. La Standard Oil perforó pozos, descubrió petróleo en le Chaco paraguayo, pero cerró los pozos y  los mantiene cerrados: ni siquiera informó al gobierno paraguayo de sus potencialidades”.

 

Sigue argumentando el estudioso citado[5]: “Esta es la herencia mayor que recibió Paraguay: la pérdida de su petróleo. La nación fue condenada a la miseria, a no tener ninguna posibilidad de progreso que pudiese provenir de la explotación del petróleo, porque el 6 de octubre de 1944, por el Decreto-Ley Nº 5.449, el Ministerio de Obras Públicas del Paraguay firmó con la Standard Oil Co. Of California (una de las empresas de la Standard Oil of New Jersey) un contrato por el cual cede a la compañía de los Rockefeller el control absoluto del petróleo en un territorio de 80 kilómetros cuadrados en el Chaco Boreal. La empresa perforó cinco pozos, no informó al gobierno paraguayo de los resultados obtenidos y los lacró. Paraguay podría pensar nuevamente en el petróleo sólo a partir del 6 de octubre de 2006, al expirirar la concesión de 60 años a la Estándar” .

 

            Eduardo Galeano, en sus “Venas abiertas”, nos ilustra de nuevo: “El petróleo no ha provocado solamente golpes de Estado en América Latina. También desencadenó una guerra, la del Chaco (1932-1935), entre los dos pueblos más pobres de América del Sur: “Guerra de los soldados desnudos”, llamó René Zavaleta a la feroz matanza recíproca de Bolivia y Paraguay. El 30 de mayo de 1934 el senador por Louisiana, Huey Long, sacudió a los Estados Unidos con un violento discurso en el que denunciaba el conflicto y que financiaba al ejército boliviano para apoderarse, por su intermedio, del Chaco Paraguayo, necesario para tender un oleoducto desde Bolivia hacia el río y, además, presumiblemente rico en petróleo: “Esos criminales han  ido allá y han alquilado sus asesinos” -afirmó. Los paraguayos marchaban al matadero, por su parte, empujados por la Shell: a medida que avanzaban hacia el norte, los soldados descubrían las perforaciones de la Standard en el escenario de la discordia. Era una disputa entre dos empresas, enemigas y a la vez socias dentro del cártel, pero no eran ellas quienes derramaban la sangre. Finalmente Paraguay ganó la guerra pero perdió la paz. Spruille Braden, notario personero de la Standard Oil, presidió la comisión de negociación que preservó para Bolivia, y para Rockefeller, varios miles de kilómetros cuadrados que los paraguayos reivindicaban”.

Creo que la deuda producto de los empréstitos es una de las causas más nefastas de la Guerra del Chaco. Cuando comenzó la contienda bélica,  1932, nuestro país debía solamente 1 millón de libras esterlinas. Cuando concluye, en 1935, su deuda ya ascendía a 124 millones de dólares. Actualmente la Deuda Externa paraguaya (que nunca el pueblo autorizó para que se asumiera) asciente a la escalofriante suma de 2.192. millones de dólares.[6]

 

4.4.4.2. La situación agraria después de la Guerra del Chaco

 

Por presión del campesinado, en 1935, bajo la presidencia de Eusebio Ayala,  se crea la ley de colonización que sostiene que todas las tierras de más de 1.000 hectáreas, que no sean razonablemente explotadas, deben ser colonizadas.

 

En 1936, el Gobierno febrerista del Pdte. Rafael Franco  promulga la ley 1060, en la que se dispone la distribución de la tierra de latifundistas extranjeros. Pero como ocurrió en todos los países de Latinoamérica, nunca se pudo concretar determinación gubernamental alguna que beneficie a los agricultores; el Gobierno febrerista fue derrocado por un golpe de Estado.

 

En 1940, durante el Gobierno de José Félix Estigarribia, el Estatuto Agrario manifiesta como derecho legítimo del pueblo la tenencia de la tierra; ”todo hogar paraguayo debe estar asentado sobre un pedazo de tierra propia”.

 

En 1944,  la Dictadura del Gral. Higinio Morínigo deja sin efecto algunos artículos del Estatuto Agrario que favorecen a los campesinos con problemas de tierra.

 

En 1951, el Gobierno del Dr. Federico Chávez, 1949-1953, crea el Instituto de Reforma Agraria (IRA). Esta Institución tenía la función y la facultad de redistribuir la tierra a campesinos.

 

En 1963, bajo la Dictadura del Gral. Alfredo Stroessner, 1954-1989- el IRA se convierte en el Instituto de Bienestar Rural (IBR). Esta Institución ya no tiene facultad de redistribuir; su función es fomentar la redistribución, según las necesidades económicas y sociales del país.

 

En el período comprendido entre 1885 hasta 1960, se produce la penetración y consolidación de capitalistas extranjeros en el Paraguay. La penetración capitalista significó para el Paraguay la pérdida de sus principales fuentes de riquezas: la yerba mate, la madera, el quebracho, palmito, etc. Los capitalistas extranjeros nunca tuvieron ni tienen interés de industrializar el país; esto es, de desarrollar la economía nacional, sino su interés era y es extraer las riquezas naturales y exportar. Es la economía hacia afuera.

 

A partir de 1970, las empresas capitalistas se instalan en el campo con gran recurso económico y moderna tecnología, acaparan la tierra e imponen un nuevo modelo de agricultura;  la agricultura de cultivo de gran extensión, que es rentable y posible sólo para las empresas agrícolas.

 

Las empresas agrícolas se apropiaron de las mejores tierras; utilizan poca mano de obra; como consecuencia lógica los campesinos quedan sin tierra, y también sin trabajo. Ante esta situación de falta de tierra y trabajo, los campesinos responden con ocupaciones espontáneas de las grandes propiedades.

 

En la década del 80 son cada vez más numerosas y generalizadas las ocupaciones, principalmente en los departamentos de Alto Paraná, Caaguazú, Itapúa, Canindeyú, San Pedro, Concepción, de pesar de las criminales represiones de la dictadura stronista.

 

Espero que este breve trabajo ayude a los compañeros de Jekupytyrã para profundizar un poco más en el conocimiento de la historia paraguaya y la lucha de nuestros pueblos.

 

Las difíciles situaciones que vivimos los paraguayos y las paraguayas que habitamos este país solamente podremos solucionar con la participación de todos, ya que sólo así podemos incidir en la política nacional. Para la participación es fundamental el conocimiento, saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos. Eso he buscado en este breve trabajo.